Insistencia ante la ONU

DISTRITO NACIONAL, República Dominicana.-. Nuevamente la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU, celebrada en Nueva York desde el martes hasta el viernes, fue el escenario idóneo para clamar, sin cansancio, por la mirada de la comunidad internacional hacia Haití.
La crisis haitiana fue el tema central de la intervención del presidente de República Dominicana, Luis Abinader.

Aunque el contenido de la exigencia sobre Haití es harto conocido por miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, es loable la posición de los dominicanos ante el agravamiento de la crisis y su impacto para la región.

El incumplimiento de la ONU y de toda la comunidad es evidente ante el caos que vive el pueblo haitiano.

Las Naciones Unidas ha violado el compromiso asumido en octubre de 2025 sobre un despliegue de 5,500 efectivos de varios paises que ayudarían a las autoridades haitianas a erradicar las pandillas, que solo generan luto y dolor, con una violencia cada vez más creciente con alrededor de cinco muertos en este año.

Tampoco las Naciones Unidas ha capaz de canalizar el desembolso del financiamiento requerido para sustentar las operaciones de la Fuerza de Supresión de Pandillas, que opera en el territorio haitiano con una cantidad muy mínima para neutralizar la brutalidad que han desatado los grupos armados.

El presidente dominicano está en el camino correcto cuando argumenta que su país no puede, ni lo hará, cargar con una solución de la crisis haitiana, en cualquier contexto no coyuntura que quiera visualizarse desde la comunidad internacional.

Asimismo, es muy atinada la posición externa dada por el primer ministro de Haití, en la exigencia de que la ONU cumpla con el despliegue efectivo de los 5,500 efectivos prometidos, con la perspectiva de que constituye la mejor vía para el combate de más de 200 bandas armadas que tienen el control de más del 90 por ciento de Puerto Príncipe.

Es muy “aceptada” la solicitud de los 32 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) para que el Consejo Permanente de la ONU disponga la renovación de la permanencia de esa Fuerza de Supresión en territorio haitiano, que vence el próximo mes de octubre.

Es el camino correcto por parte de las Naciones Unidas y de la comunidad es cumplir de las palabras y las promesas incumplidas a los hechos, como fue el reclamo del presidente dominicano.

Estados Unidos, Francia, Canadá, Reino Unido y demás potencias no pueden continuar con una “venda puesta” ante el deterioro social, económico y institucional que se ha instaurado en Haití.

Resolver el caos de Haití es cuestión de urgencia. Más de 5.4 millones de sus ciudadanos viven en extrema pobreza y sin la garantía de una seguridad alimentaria.

Una explosión mayor en Haití es cuestión de tiempo.

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