Olivo Rodríguez: No se puede poner una camisa de fuerza al presidente Abinader para que escoja un juez de carrera como presidente de la SCJ

DISTRITO NACIONAL, República Dominicana.-. El jurista y diplomático, Olivo Rodríguez Huertas, advirtió que no se puede poner una camisa de fuerza al presidente Luis Abinader y al Consejo Nacional de la Magistratura, para que se escoja a un juez de carrera para presidir la Suprema Corte de Justicia y el Consejo del Poder Judicial.

Rodríguez Huertas reconoció que en el seno de esa alta corte hay magistrados con las suficientes condiciones y preparación para dicha instancia, pero aclaró que en el país también existen juristas con las cualidades y competencias para dirigir el Poder Judicial.
Recordó el relanzamiento de la Suprema Corte y todos los cambios extraordinarios que se han realizado a partir de 1997, cuando el magistrado Jorge Subero Isa, que no provenía de la carrera judicial, acompañado de un grupo de prestigiosos juristas, dirigió por más de una década ese poder del Estado, y todo el país reconoce el valioso aporte que hicieron al sistema de justicia dominicano.
Entrevistado por Héctor Herrera Cabral en el programa D´AGENDA, que cada domingo se difunde por Telesistema Canal 11 y TV Quisqueya para los Estados Unidos, el reconocido profesional del Derecho dijo que “No debemos sorprendernos ni hacer mucha oposición al hecho de que el presidente de la República escoja un jurista para presidir la Suprema Corte; y no seleccionarlo, necesariamente, de los jueces pertenecientes a la carrera judicial”.
Recordó que la práctica y la tradición que se sigue en el país, en ese sentido, ha sido que los presidentes de la Suprema Corte de Justicia han provenido de una recomendación de los presidentes de la República, en ejercicio, porque además es la figura que preside el Consejo Nacional de la Magistratura.
“Pasó con los presidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, y entiendo que no sería justo pretender imponerle al presidente Luis Abinader una camisa de fuerza indicándole que el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia debe ser, necesariamente, un juez de la carrera judicial”, insistió Olivo Rodríguez.
El diplomático y profesor universitario dijo que no hay que perder de vista que, por ley, el 75% de los jueces de la Suprema Corte de Justicia deben ser magistrados de carrera, mientras que el 25% restante son escogidos desde otras instancias como el ministerio público u órganos extrapoder, así como juristas con una carrera brillante como profesional y ciudadano.
En tal virtud, reconoció los aportes hechos al sistema judicial, las gestiones encabezadas por el pasado presidente de la Suprema, Mariano German Mejía, así como la buena labor que acaba de desarrollar el magistrado Luis Henry Molina.
Este tema se importantiza porque el presidente de la Suprema Corte de Justicia no es solamente juez, es también un gestor y un administrador. Preside el órgano de administración y de gobierno que la Constitución del año 2010 previó, que es el Consejo del Poder Judicial”, explicó Rodríguez Huertas.

Destaca las cualidades profesionales y morales del jurista Fernando Langa 

Olivo Rodríguez Huerta destacó las cualidades que tiene su colega, el doctor Fernando Langa, para presidir la Suprema Corte de Justicia y, por consiguiente, el Consejo del Poder Judicial, en caso de que sea valorado y escogido por el Consejo Nacional de la Magistratura.
“Entre las personas que se han mencionado para presidir la Suprema Corte de Justicia, hay uno, que es el doctor Fernando Langa, a quien conozco y sé de sus dotes, no solamente como jurista, que ha sido un abogado en ejercicio de toda la vida, pero además, es un académico muy preocupado por los temas educativos, y ha jugado papeles relevantes en la Iglesia Católica”, ponderó Rodríguez Huertas en su participación en el programa D´AGENDA.
Agregó que el doctor Langa tiene una trayectoria profesional y personal que lo avala para ser un excelente presidente de la Suprema Corte de Justicia y, “parecido al actual presidente de dicha institución, magistrado Luis Henry Molina, tiene grandes dotes de organizador”.
“Esos grupos de la sociedad civil que quieren forzar para que el presidente Luis Abinader tome esa decisión de ejercer su liderazgo para impulsar una persona que no provenga de la carrera judicial, yo diría que no debemos hacerle esa presión, y confiemos en el buen tino que tiene el primer mandatario para hacer esa selección”, sugirió.
Olivo dijo que eso no debe manchar este proceso que completa una renovación de la matrícula, casi total, de la Suprema Corte de Justicia.
Sobre la influencia que el liderazgo político puede tener en esa alta corte al escoger un presidente que no sea juez de carrera, Olivo Rodríguez descartó esa posibilidad, debido a que las tres cuartas partes de los miembros de la Suprema Corte de Justicia provienen de la carrera judicial; es decir, los presidentes de la República no tienen ninguna incidencia, porque para ser juez de esa alta corte, tiene que ser egresado de la Escuela Nacional de la Judicatura.

El nuevo Código Penal sigue teniendo una gran influencia de la tradición jurídico-francesa

A juicio del abogado Olivo Rodríguez Huertas, la comunidad jurídica dominicana está preparada para operar con el nuevo Código Penal, una norma que valora como altamente positiva y novedosa para la sanción de nuevos ilícitos penales.
“El Código está compuesto por una parte general y una especial, y en la parte especial su mayor contenido sigue teniendo una notable influencia de la tradición jurídico-francesa y del Código Penal francés; lo que sucede es que en la nueva norma se innovan muchas tipologías que no podían figurar en el antiguo Código porque su base viene del 1806”, aclaró el reconocido jurista al participar en el programa D´AGENDA.
Rodríguez Huertas disipó cualquier alarma en el sentido de que los actores, que deben aplicar la nueva norma, no estén preparados, ya que las tipologías que resultan novedosas no son desconocidas por abogados, jueces y fiscales.
“Hay grandes transformaciones que se han dado en el ámbito social y tecnológico que tienen un impacto sobre la configuración de nuevos ilícitos penales y esas son cuestiones que sí son novedosas, pero no es que estén ausentes en nuestra tradición de un acompañamiento a nivel doctrinal y jurisprudencial de carácter comparado”, explicó.
Insistió en que no se debe temer nada en ese sentido; “de hecho, muchas disposiciones en la parte general ya venían siendo objeto de tratamiento a nivel conceptual por sentencias de la propia Suprema Corte de Justicia, de manera que no avizoro ningún problema ni inconveniente en ese sentido”.
Dijo que el mejor ejemplo de que eso no va a trastocar las instituciones es el caso del Código Procesal Penal, “que sí fue un cambio radical de la naturaleza de lo que se hacía con el Código de Procedimiento Criminal, y no hubo situaciones traumáticas para su aplicación por parte de los actores del sistema judicial”.

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