La envidia corroe/autora: Cándida Figuereo

SANTO DOMINGO.- El paso del ser humano por el mundo terrenal es muy efímero, tanto que se asimila  “En un abrir y cerrar de ojos”, como titulara Jacques Stephen Alexis en su novela de amor publicada hace más de cinco décadas.

Ese fugaz momento por este espacio físico se debe aprovechar  para que cada persona se entregue en realizaciones positivas y deje de lado la envidia que corroe como la más maligna de las enfermedades.

¡Vaya paradoja! Este médico haitiano que al momento hubiese tenido 96 años, autor de la no menos singular obra titulada “Compadre General Sol”, recrea lo que ocurría en la década de 1940 en su libro “En un abrir y cerrar de ojos”, momento en que la prostitución y corrupción campeaba en ese pedazo de la isla.

Cándida Figuereo, periodista.
Cándida Figuereo, periodista.

En estos tiempos la situación prevalece como una epidemia en distintos países del planeta con diferentes disfraces, expresado “silencio” y en denuncias en los medios de comunicación que llevan al asombro.

La envidia que corroe  da lugar a la desesperación y a que no pocos cometan errores que manchan de manera irremediable. Todo esto se puede revertir no dando riendas sueltas a su pensamiento hasta caer en un bache.

No daña asumir como propio el triunfo ajeno, ni envidiar lo que tienen los demás. Adquiera sus teneres en buena lid y no se deje llevar de las tentaciones que perjudican.

No se trata de que una persona se convierta en un santo, no. Se trata de que usted debe ser  ejemplo de sus hijos y de no pocos que muchas veces le observan aunque no se lo digan y… lo admiran. Se sabe que con esto usted no va al súper, pero debes recordar que no solo de pan viven el hombre y la mujer.

No se deje envolver por la envidia que corroe deseando el puesto de trabajo, el sueldo, la casa, los vehículos y todas las chucherías que tienen quienes nos aventajan económicamente. Si Dios se lo dio o lo cogieron, amén. No se meta en eso y deje que los canales  correspondientes en el ramo asuman el papel que les corresponde si fuere el caso.

¿Quieres vivir bien? ¡Aleluya!¿Qué es vivir bien? Para no pocos vivir bien es tener una pila de cachivaches (vehículos, mansiones, mujeres, hombres, mucho dinero, yates  helicópteros, aviones….).  A otros les basta con un hogar  donde esté la familia, abundante salud y lo pertinente para su manutención.

Los últimos, y probablemente parte de quienes están en abundancia, difícilmente se vean atrapados en la envidia que corroe. Practicas el bien y si no te es posible no hagas daño porque al hacerlo te dañas a ti mismo.

El discurrir de la vida es tan breve que se puede comparar con un abrir y cerrar de ojos. Dejarse envenenar por la envía que corroe no es más que una pérdida de tiempo en un lapso que puedes utilizar para dar lo mejor de ti en provecho de quienes te rodean y de ser posible de toda la humanidad.

No olvides que debemos ser creadores, no destructores  que se dejan acogotar por la envidia que corroe ante el bienestar ajeno, tantas veces bien merecido.

Génesis 3.19, en la Santa Biblia, es explícito cuando refiere:“ Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste  tomado; pues polvo eres y  al  polvo volverás”.

En cualquier escenario del mundo la prostitución y la corrupción han socavado a muchos seres humanos, quienes olvidan que en un abrir y cerrar de ojos llegamos a este mundo y con igual rapidez lo abandonamos. Se precisa, por tanto, una entrega absoluta en trabajar por el bien sin dañar y echar la envidia que correo al zafacón del olvido.

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